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InicioBlog¿Por qué medir la huella de carbono de mi envase?
07
julio
2020

¿Por qué medir la huella de carbono de mi envase?

En el Pacto Verde Europeo, o European Green Deal, publicado a fines de 2019, la Unión Europea ha fijado como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) al 50-55% para 2030 respecto a 1990 y lograr la neutralidad climática para el año 2050. La huella de carbono es el indicador que cuantifica el potencial impacto ambiental sobre el cambio climático de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y su medición es clave para analizar el grado de avance hacia esas metas.

El mundo gira hoy en torno a una palabra, coronavirus, que en apenas semanas pasó de ser una amenaza lejana a trastocar todos nuestros planes y ocupar el primer lugar en nuestra lista de preocupaciones en todo ámbito, personal y profesional; de salud y económico; individual, familiar y social. Pero cuando se encuentre un medicamento efectivo o una vacuna fiable, el mundo seguirá teniendo, como asignatura pendiente y riesgo latente, la sostenibilidad ambiental y el cambio climático.

Para ello, Europa ha perfilado el Pacto Verde Europeo, o European Green Deal, que pretende aunar bajo un relato común y un único paraguas la multiplicidad de directivas y otras iniciativas comunitarias enfocadas a reducir el impacto sobre el medio ambiente con un objetivo principal: disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) al 50-55% para 2030 respecto a 1990 y lograr la neutralidad climática para el año 2050. En este contexto, los sectores del envase y embalaje, transporte y logística son una pieza clave para el éxito del Pacto Verde Europeo, y el análisis de la huella de carbono, una herramienta imprescindible.

La huella de carbono es el indicador que, medido en masa de CO2 equivalente (CO2-eq), cuantifica el potencial impacto ambiental sobre el cambio climático de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) generadas por un individuo, producto, evento u organización. Este indicador permite a las organizaciones evaluar su contribución al cambio climático tanto de sus productos como de sus actividades como empresa, entendiendo qué emisiones tienen y de dónde provienen, con la finalidad de reducirlas.

El análisis de la huella de carbono es clave para determinar la situación de partida de las empresas europeas, informar a los consumidores y analizar dónde se concentran los impactos en los ciclos de vida de productos y en las organizaciones, así como establecer acciones de reducción acordes. Sobre el cálculo de la huella de carbono pivotan aspectos clave del Pacto Verde como los objetivos sectoriales, el diseño ecológico o la información armonizada para los consumidores.

Para medir la huella de carbono de un producto o servicio se han de analizar las emisiones de gases de efecto invernadero  producidas durante el ciclo de vida del mismo - en el caso de los bienes, desde la extracción de materias primas hasta la gestión de su fin de vida-, mientras que para averiguar cuál ha sido la huella de carbono de una organización -para la cual se tiene como marco base la ISO 14064:2019 (recientemente publicada y con importantes cambios respecto a la versión de 2012)- se estudian todas sus emisiones tanto directas e indirectas a lo largo de un periodo de tiempo determinado (generalmente un año), generando un inventario de las mismas, que en caso necesario puede ser posteriormente sometido a una verificación externa.

En el caso de la huella de carbono de productos (HCP), la contribución del envase a este impacto es muy variable (pero puede llegar hasta el 80%) y depende de factores como por ejemplo el tipo producto contenido o el material en el que se envasa. El análisis de la HCP -para la cual existen metodologías de cálculo como la ISO 14067:2018, PAS 2050: 2011 y WRI/WBCSD GHG Protocol Product Life Cycle Accounting and Reporting Standard-, permite conocer las etapas del ciclo de vida que tienen una mayor contribución al impacto sobre el cambio climático y establecer medidas para reducirlas.

Son muchas las ventajas que aporta disponer de la medición de la huella de carbono de nuestro producto, entre ellas, poder establecer planes cuantitativos de reducción y mejora del rendimiento ambiental, mejorar la eficiencia de procesos y reducir costes; acceder a nuevos mercados con regulación ambiental más estricta; adelantarse a futuros escenarios legislativos, y diferenciarse de la competencia y mejorar la imagen de marca, asociándola a la innovación y la sostenibilidad, mediante acciones de comunicación.

En ITENE ayudamos a calcular la huella de carbono de los productos y actividad corporativa para conseguir todos estos objetivos y compromisos, y apoyando a las empresas en todo el proceso, incluso en aquellos cálculos de huella de carbono que pueden ser sometidos a una verificación externa.

Autor: Antonio Dobón, Gerente del Área Tecnológica de Reciclado y Seguridad de Partículas de ITENE, Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística
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